FORMARSE PARA PROYECTAR, MUTUALISMO PARA TRANSFORMAR
Por Lic. Josefina Peiretti
Las mutuales
nacen del tejido social, de las redes de confianza, de los vínculos reales que
se entrelazan en cada barrio, pueblo o comunidad. Esa raíz profunda en los
territorios les otorga una legitimidad única, pero también les impone un gran
desafío: adaptarse sin perder su esencia. Innovar, sin renunciar a los
principios. Transformarse, sin dejar de ser comunidad.
La formación
—entendida como proceso colectivo y situado— nos habilita a dialogar con
temáticas emergentes: sostenibilidad, innovación social, tecnologías aplicadas
al territorio, nuevas formas de organización del trabajo y del cuidado,
desafíos demográficos y ambientales, economías circulares, entre muchas otras.
Nos exige interpelar nuestras prácticas y abrirnos al intercambio con otras
disciplinas, sectores y experiencias.
Profesionalizar los espacios de participación no implica tecnocratizarlos, sino enriquecerlos con saberes diversos, potenciando la capacidad de diagnóstico, planificación y gestión. Esto nos permite dar respuestas más específicas, más adaptadas, más cercanas a las necesidades reales de nuestras comunidades, y es allí donde radica el potencial del mutualismo.
Somos parte de una generación que entiende que el futuro no se espera: se diseña, se planifica, se proyecta. Debemos ser capaces de leer los cambios de época y traducirlos en respuestas organizativas, políticas y sociales que estén a la altura de los desafíos.
Qué lingo que en el mundo mutualista estén presentes palabras como "comunidad" o "colectivo" , el pensar y hacer con otros es en definitiva, la esencia que nos interpela como sociedad.
ResponderBorrarEspectacular la Lic. Peiretti!!
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